Gafas de farmacia: Peligros

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Las lentes de farmacia o bien lentes lupa NO deben comprarse en establecimientos que no sean ópticas. Las monturas para presbicia deben amoldarse a la visión de cada paciente, debe regularse con un buen examen óptico y no deben autorecetarse cuál es la idónea para leer mejor en tanto que la solución visual de calidad ha de estar amoldada a las necesidades de cada persona.

No es bueno auto prescribirse uno mismo un producto y una gafa pre-montada (o bien gafa de farmacia o bien gafa lupa) no es una salvedad, especialmente si tenemos en consideración que habitualmente sus estándares de calidad no son tan pormenorizados como habrían de ser y que además de esto no se amoldan a la corrección personalizada que el usuario precisa en tanto que las dos lentes tienen exactamente la misma potencia.

¿Acaso considera que tiene exactamente la misma graduación en su ojo derecho que en su ojo izquierdo?

El instituto de Ópticos optometristas de Cataluña alarma de que el ochenta y ocho con cinco por ciento de las lentes premontadas que se comercializan en esta comunidad -unas ochocientos cincuenta unidades- y que se venden en mercadillos, bazares, supermercados o bien quioscos, no son más que lentes de incremento de mala calidad que pueden dañar la visión.

El Instituto Oficial de Ópticos Optometristas han denunciado que esta clase de lentes premontadas (de las que se estima que en el conjunto de España hay unos cuatro millones de unidades en venta) no cumplen la normativa sanitarias de la Unión Europea, mas que debido a su bajo costo y frente a la crisis económica han aumentado su comercialización.

Estas lentes están fabricadas en su gran mayoría en plástico inyectado y sin tratamiento, con lo que la imagen que generan tiene un sinnúmero de perturbaciones y no cuentan con ningún género de control sanitario ni de calidad óptica, denuncian los profesionales.

Su empleo continuado puede producir mareos y cefaleas, complejidad y cansancio en la lectura y futuros inconvenientes de adaptación a lentes progresivas, desequilibrios prismáticos, fatiga visual y complejidad de la visión binocular, pudiendo llegar a estropear la visión de un ojo sobre el otro.

En nuestros días, solo el once con cinco por ciento , o sea unas ciento once mil unidades lentes premontadas, se venden bajo prescripción del optometrista que las dispensa si coincide con la graduación del paciente, puesto que estas actúan sencillamente como una lupa, con igual graduación en los dos ojos, sin tener en consideración aspectos como la visión binocular o bien el astigmatismo.

Bastantes personas adquieren estas lentes por su escaso coste para procurar corregir inconvenientes como la presbicia o bien vista agotada sin haber pasado por la consulta del óptico optometrista. “Son productos económicos, muy frecuentemente traídos de contrabando, con lentes de baja calidad óptica, que no tienen presente las peculiaridades propias y también individuales de cada paciente y, en consecuencia, no recogen sus necesidades específicas”, asevera Bielsa.

“las lentes premontadas no son una solución para la presbicia o bien vista agotada que se empieza a manifestar desde los cuarenta años”. Desde esta edad se manifiestan síntomas como visión turbia o bien incómoda cuando se lee o bien trabaja en visión próxima, y la solución inmediata, prácticamente inconsciente, es separarse del texto que se lee. Cuando esto sucede, lo conveniente es asistir al profesional de la vista como el óptico, en pos de la mejor opción alternativa, que frecuentemente no son unas lentes premontadas sino más bien lentes monofocales, bifocales, ocupacionales y progresivas, o bien lentillas.

Desde el instituto se aconseja que en el momento de adquirir estos productos se verifique que, en las instrucciones de empleo, conste meridianamente la graduación y la indicación que su utilización debe ir antecedida por un diagnóstico anterior por la parte del óptico optometrista, y la señal de conformidad de la Unión Europea, con lo que se aconseja que se haga en una óptica.